(Sonó una de esas canciones que tenían algo más que letra, algo más que música.
De esas que cuando vibran, cuentan una historia... La de uno).
Cada instrumento le tocaba el cuerpo y la voz que cantaba, se transformaba en palabras dichas al oído en voz bajita. Sentía la respiración húmeda y la piel se le iba erizando casi igual que esa noche.
Cerró sus ojos y escuchó...
Se dobló en su cobija.
Se gastó la canción ya desgastada.
Se cantó la letra.
Se tocó la música.
Se vibró los instrumentos.
Y se contó la historia de esa noche.
Cuando los abrió, el agua de afuera se había entrado en ella.
