Y vuelvo a lo mismo... La independencia de nosotros está cada vez más lejos. Esclavos fuimos, esclavos somos.
Hemos perdido el contacto por tanto contacto.
Hemos ido volviéndonos dependientes de aparatos que creamos nosotros mismos y, que, ahora parecen ser nuestros creadores.
Ya no hay tiempo para la admiración.
Ya no hay tiempo para mirar el cielo y notar que cambió de color.
Ya no hay tiempo para aprender a escribir en un papel.
Ya sólo parece que hay tiempo para hundir teclados cada vez más pequeños.
¡¿Dónde está el tiempo?!
...El tiempo debería estar en la mente, el tiempo real debería ser equivalente al tiempo de los sueños; inexistente.
Nos hemos vuelto esclavos, más que del tiempo, de nuestras propias creaciones.
Nos hemos vuelto esclavos de nuestras propias ideas, implantadas por el monstro capitalista que expande sus brazos sobre el mundo.
No bastó con el reloj. No bastó con controlar el tiempo, con decirle a los segundos que estaban totalmente manejados por un par de manecillas y doce números. No bastó con decirle al tiempo: no tenés tiempo.
Los Blackberry ahora dicen “mundo: te controlo”. La risa, la tristeza, los mensajes, los pensamientos y por supuesto, el tiempo, anda siendo controlado por un aparatico creado por el hombre pero que lo domina a su antojo; como si fuera el primero el pensante y no al contrario.
Bienvenidos al inevitable mundo de los esclavos sin tiempo y sin mente.
Y con esto no quiero que me lean como una social-comunista. Con esto pretendo soñar...
Soñar con al menos, una mañana donde el reloj y todos aquellos aparatos controladores sean esclavos de nuestras mentes y no al contrario.
Soñar con gritar "tiempo: no valés lo que un reloj". Soñar con eliminar el título de este escrito de mi mente y de mis letras.

Quiero ver el final de los tiempos cuando pueda dormir y levantarme sin tener que mirar el reloj.
ResponderEliminarmuy bacana la reflexión July!!!!
ResponderEliminar