miércoles, 25 de agosto de 2010

Porque vivir sólo cuesta vida.

¿Qué será lo que no se aprende en la vida?

…Lo que no está hecho de ella.

En la vida vamos caminando y nos caemos y nos levantamos y nos volvemos a caer y nos volvemos a levantar. Y la vida te sigue tumbando y tú te sigues levantando…

Algunas veces te ayudan a pararte, otras, te toca solo… Pero al fin y al cabo, te sigues poniendo de pie.

En la vida hay dolores tan fuertes que no admiten preguntas. Esos dolores después sacarán sonrisas porque existe una satisfacción de que lo único que te hace feliz, es eso que te cuesta, es eso por lo que luchas.

La vida te da dosis de felicidad; pequeñas, medianas y grandes. Duraderas y cortas. Pero te las da.

En la vida conoces personas… y conoces… y conoces. Unas de hierro, otras de alma. Unas que son para siempre, otras que son para entonces. Unas verdaderas, otras pasajeras. Y eliges quién se queda en tu vida y quién se va de ella.

En la vida, el tiempo duele. A veces por largo, a veces por corto. Pero sólo hay uno y está para hacerlo eterno, para no llevar reloj puesto y por fin ser capaz de no tener miedo.

En la vida hay muchos miedos, que yo prefiero dejar en la almohada… Hay miedos que te alejan de lo que querías y hay otros que te chocan con la realidad.

En la vida sólo lo que se hace con pasión, se siente con ardor. En la vida sólo cuando se entrega lo mejor, se siente satisfacción. Y lo que se lucha con sudor, se vive con amor.

¿Para qué el destino si tenés la vida? ¿Para qué el después si tenés el hoy? ¿Para qué el reloj si no tenés tiempo? ¿Para qué el andar si tenés el caminar? ¿Para qué?

La alegría acorta caminos.

El amor embellece el alma.

El rencor crea ataduras.

La sabiduría responde placeres.

El sexo crea vicios.

El olor deja huellas.

…Y es que vivir sólo cuesta vida.

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